Sala de prensa

Fecha: 31/10/2006
Redactor: Sergio Saiz (Expansión)
El trueque se cuela en el siglo XXI
En los mercados no siempre se ha utilizado dinero. Una forma de hacer negocios tan antigua como el ser humano ha sido el trueque. Cada uno ofrecía sus servicios o productos a cambio de otros bienes que necesitaba. Gracias a la tecnología, la práctica del intercambio ha evolucionado hasta colarse en pleno siglo XXI.
Son muchos los que recuerdan el caso de Kyle MacDonald, un canadiense de 26 años que logró cambiar un clip rojo por una casa. Aunque suene disparatado, este joven internauta realizó un total de catorce intercambios en el plazo de un año.
Empezó con un clip, que cambió por un objeto de mayor valor, y así sucesivamente. Consiguió un pomo de un armario, un boli con forma de pez, una barbacoa, una moto de nieve y, finalmente, un papel como actor en una película, por el que un aficionado al séptimo arte le ofreció una casa en la localidad canadiense de Kipling.
Poco a poco, la tecnología ha ido modificando las reglas del trueque y cada vez más empresas se apuntan a un sistema que puede tener muchas ventajas. Aunque compañías como Coca-Cola, Virgin o IBM utilizan esta fórmula para conseguir habitaciones de hotel o cualquier otro servicio, lo cierto es que las plataformas de intercambio están pensadas, sobre todo, para las pymes.
Empresas como Compensa, Truekalia o Acambiode.com ofrecen la posibilidad de hacer negocios sin utilizar dinero en metálico. La idea es sencilla: una compañía ofrece sus servicios por un determinado valor; otra los compra a cambio de hacer lo mismo con un tercero. La diferencia de este sistema con el trueque tradicional es que el intercambio es multilateral.
Por ejemplo, un abogado entra en la red de una de estas plataformas y ofrece sus servicios, valorados en 2.500 euros. Esta cantidad pasa a una cuenta, similar a la de un banco, aunque el dinero no se puede hacer efectivo. El abogado podrá comprar un ordenador portátil, por 1.200 euros a una compañía de ordenadores y ésta podrá gastar esa misma cantidad en mobiliario, en folletos de imprenta o en cualquier otra cosa que necesite.
Un negocio de moda
Actualmente, el negocio del trueque mueve en todo el mundo 8.400 millones de dólares al año (6.600 millones de euros), según datos de la International Reciprocal Trade Association (IRTA).
Las ventajas económicas que presenta el intercambio multilateral es uno de los grandes atractivos para las pymes y autónomos: aumenta la liquidez de las pequeñas empresas, ya que les permite comprar productos y servicios sin tener que recurrir a su tesorería.
Sin embargo, éste es un sistema complementario, ya que no todo se puede intercambiar¿ De hecho, el trueque no puede suponer más del 25% del negocio de una compañía, porque éstas necesitan ingresar dinero en efectivo para poder hacer frente a los pagos de la seguridad social, los gastos de recursos humanos, etc. Aun así, si se sabe utilizar bien, este modelo puede ser muy positivo para la situación financiera de cualquier empresa.
Normalmente, la plataforma es un intermediario que pone en contacto a dos empresas, pero no interviene a la hora de fijar los precios, que tienen que ser lo suficientemente competitivos para que otras empresas contraten sus servicios o adquieran sus productos. Tanto comprador como vendedor fijan el resto de términos de la operación.
Otro aspecto positivo es el acceso a una amplia red comercial, donde se encuentran miles de clientes potenciales. Además, gracias a las nuevas tecnologías, los pequeños mercados locales se han unido para formar una gigantesca aldea global en la que desarrollar el trueque del siglo XXI.
